Las opiniones y comentarios de esta señora, si las digo yo en casa, hablando con Anabel, y sin que nadie más nos escuche serían causa de divorcio. A no ser que enseguida ponga cara de guasa y a continuación la frase:" es broma".
No entiendo cómo una persona que ha cursado, aunque sin terminar, la carrera de Derecho, que ha militado en partidos de izquierdas antes de afiliarse al PP, que ha trabajado como funcionaria en Organización Sindical nada menos, puede soltar por su boca las pelas que suelta en contra de la clase trabajadora, que es a fin de cuentas la que le da de comer a ella y a sus compañeros de escaño. Las personas que se dedican a la política deberían de pasar un proceso de selección más exuastivo que un trabajador de calle. No es así, y nos encontramos que personas que se pasean por los pasillos del Congreso se ven capacitados para opinar de todo.
Un paleto como yo puede llegar al Congreso igual que Celia, pero mi humildad me haría callar y trabajar más que hablar. Por el bien de todos, Celia, sigue jugando a la tableta y deja las declaraciones, si has de opinar, hazlo, pero mirando alrededor, que a nadie le importa ya lo que dices.

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