Tengo 44 años, mi vida está llena de sobresaltos, unos malos y otros peores; unos por mi culpa y otros por la intervención de manos ajenas. Jamás de los jamases se ha ocurrido nunca ni por lo más remoto intentar siquiera pensar en que lo malo que me pasa es ni de rebote culpa de mi pareja. Y de ahí a mirarla mal, a gritarla, a pegarla y a matarla son pasos que sigue un enfermo.
Los "hombres", los "machotes" que agreden a sus parejas están enfermos, sí, pero de una enfermedad muy común: la enfermedad del padre desconocido, llamada vulgarmente HIJODEPUTA.
Es inadmisible que el primer día del año ya tengamos dos casos de hijoputez crónica.
Esta enfermedad no tiene ni cura ni solución ni ná de ná. El que lo es lo es de por vida, y no sana, no hay tratamiento. Se suaviza con una estaca de álamo, pero al tiempo vuelve a brotar.
Para evitar males mayores, los que no sufrimos esta enfermedad, y para no contagiarnos, ante la más mínima sospecha de conocer a un enfermo de estos, debemos llamar a las autoridades 016. Sin más preaviso. Descolgar el celular, marcar el 016 y decir que al lado de tu casa vive y hace malvivir a su pareja, un enfermo de hijoputez crónica. Si alguno de nosotros sabemos de casos y no llamamos, es que estamos siendo contagiados, evítalo.
Más vale que haya un malentendido que una paliza o una muerte. Si lo podemos evitar hagamoslo, que las paredes de hoy en día dejan pasar todos los ruidos, gritos, lloros y gemidos. No dejéis que esa enfermedad, la hujoputez crónica entre en vuestra vida. Llamad ante el más mínimo olor a podrido. La víctima no llama por miedo, pero el resto no tiene porque tener miedo. Rabia y odio ante el enfermo sí, pero miedo nunca.
No me entra en la cabeza cómo un "hombrecillo" puede someter a una mujer hasta el punto de anularla. ¿Qué pasa por la cabeza de ese enfermo? Un tipejo con esta enfermedad, la hijoputez crónica, es además un cobarde. Creo que cuando un personaje de estos tiene problemas externos a la casa, su cobardía le impide enfrentarse a ellos como debe hacer y lo paga con la pareja. Con la misma pareja a la que un día prometió cuidar y respetar hasta que la muerte los separase. Entendieron mal lo del respeto, lo del cuidado y sobre todo lo dela muerte, esa viene sola, no hay que forzarla.
La hijoputez crónica no está en las listas de la OMS. Ni falta que hace por otra parte. Todos tenemos la responsabilidad para que esta enfermedad desaparezca: MARCANDO EL 016 Y GRITANDO BASTA YA!!!!!!!

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