jueves, 17 de noviembre de 2016

El que quiere aprender, aprende, y el que desea comprender, así lo hace. Ahora bien, vivimos en una época en la que cada cual va a lo suyo, y si tiene y puede pisar el cuello del que tiene al lado para vivir bien y ganarse las medallas de su jefe, lo hará.
Hace unos días Rosa, una mujer mayor ha muerto por ser pobre y por la falta de corazón del género humano. Hace unos días, también alguien vino a mí para que le ayudara con algo para comer. Yo ayudé a esa persona. Un a persona que sufría porque la habían cortado el agua porque no la podía pagar.
En televisión hemos visto reacciones de todo tipo ante la noticia de la muerte de Rosa, y todas ellas de repulsa y malestar. No es posible, decían unos. Una vergüenza, comentaban otros. Que no se repita.
Hoy, jueves 17 de Noviembre de 2016, en El Casar de Escalona, han entrado como los cuatro jinetes del Apocalipsis en su coche taller, y lo han vuelto a hacer. A esa persona que sin agua en sus grifos ayudamos desde casa con algo de comida, la han cortado la luz los "señores" de Iberdrola.
Ellos llegan, hacen su trabajo y se van. No sé si en sus casas por la noche, a la hora de dormir, lo hacen bien, a pierna suelta, con la satisfacción del trabajo bien hecho. No sé si tienen conciencia que les remuerda en soledad. Pero, y esto sí que lo digo bien alto NO HAY DERECHO.
Las autoridades no se enteran, ni quieren. No quieren esa responsabilidad. Trabajar para TODOS los ciudadanos es más complicado que trabajar para las empresas y para aquellos que aportan un beneficio al sistema. Los ciudadanos que no aportan, los parados de larga duración, los pobres, los demandantes de ayudas, esos son repudiados y apartados. Si nos pudieran meter en un gueto, lo harían, y exterminarnos. No somos nada, no solucionamos nada, somos la china en el zapato de cualquier gobernante. Esos gobernantes a los que se les llena la boca de tonterías cuando dicen que baja el paro y que sube el nivel de vida. Esos mismos que NO dicen que a lo largo del año más de 4000 personas se han quitado la vida ante la presencia de la pobreza en sus casas, y no han aguantado la presión. No, eso no se dice, no conviene. Esos gobernantes que se pelean por una presidencia en las comisiones en el parlamento dejando de lado, como siempre, los problemas reales de la gente.
¿Se puede estar más cabreado? Hoy quería tener un día tranquilo para centrarme en solucionar los problemas de nevera y despensa que tenemos en casa, pero estos acontecimientos me han cegado y no he atinado con lo propio. En fin así tiene que ser. Ala adiós que me quemo. Me hacéis escribir unas cosas que me encienden.

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