viernes, 20 de abril de 2012

HAY PARA TODOS

Ayer por la tarde un hombre llamó a mi puerta.
-Buenas tardes señor- dijo.
-Buenas tardes buen hombre- contesté.
      Iba bien vestido, aunque tenía una profunda cara marcada entre la tristeza y el cansancio.
-Mire usted, no tengo dinero para dar de comer a mi familia. Necesito ayuda.
-Bueno nosotros no andamos muy allá, pero le ayudaré en lo que esté en mi mano. Es que la vida está muy apretada.
-Sí señor, así es. Yo tenía un buen trabajo, una muy buena situación social y económica, pero esta crisis me fue recortando por allí, subiendo por allá, y bajando mi sueldo. Hasta que poco a poco, no sé como realmente, me encontré en el paro, y ahora con 426€ y una familia detrás, no me llega.
-Le comprendo muy bien, a mí me pasó lo mismo.
-Y es que ya ni para medicinas me llega. Dicen que son unos eurillos nada más, pero unos euros de medicina, otros pocos de luz, de gas, de comida. No me llega.
-Bueno, vamos a ver señor, dinero no le puedo dar, pero algo de comida sí que se puede llevar.
-Lo que buenamente pueda señor. Yo se lo agradezco igualmente.
      Le dí una bolsa con comida y productos no perecederos.
-Adios señor, espero que con esto le pueda ayudar a usted y a su familia.
-Muchas gracias señor. Que dios se lo pague.
-Bueno pues nada. Que tenga suerte. A todo esto, mi nombre es Julián Moratilla.
-Gracias de nuevo señor, no olvidaré nunca lo que ha hecho por mí y mi familia. Yo me llamo Mariano Rajoy.

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